La educación se encierra en cuatro saberes imprescindibles: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. Estos saberes se reflejan en cuatro pilares, los cuales son los ejes de la educación y son la base para una correcta enseñanza. Los pilares son los siguientes:
- Aprender a conocer. Aprender para conocer supone, en primer término, aprender a aprender, ejercitando la atención, la memoria y el pensamiento. No consiste sólo en memorizar, ya que si no le atribuimos significado porque la memoria biológica borra aquello que no se usa. Incluye el atribuir significado a los conocimientos.
- Aprender a hacer. Aprender a conocer y aprender a hacer son, en gran medida, indisociables. Pero lo segundo está más estrechamente vinculado a la cuestión de la formación profesional. Enseñar a los niños a que sean independientes para resolver los problemas.
- Aprender a vivir juntos. Cooperar y participar con los demás. La sociedad avanza al haber cooperación entre las personas que la constituyen. Para ello hay que evitar que la escuela sea autoritaria y que evite la opinión de los alumnos.
La educación tiene una doble misión: enseñar la diversidad de la especie humana y contribuir a una toma de conciencia de las semejanzas y la interdependencia entre todos los seres humanos. - Aprender a ser. Aquí se desarrolla la identidad propia. La función esencial de la educación es conferir a todos los seres humanos la libertad de pensamiento, de juicio, de sentimientos y de imaginación que necesitan para que sus talentos alcancen la plenitud. Por tanto, la escuela tiene que hacer que los alumnos sean críticos y autónomos. Este pilar lleva a la autorrealización, pero para conseguirla es necesario obtener la información de los tres anteriores.
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